Castilla y León ya tiene feria de ornitología propia: Ornitocyl.

Por Judith Sáez. 02/06/2018

España, por su situación geográfica, y la variedad en su relieve y sus climas, es un enclave perfecto para disfrutar de una gran diversidad de avifauna, ya sean estas especies residentes o simplemente estén aquí de modo estacional o de paso durante sus migraciones. Esto no es ningún secreto para los amantes de la naturaleza y de la observación de aves (birdwatching), pero ¿cómo lo valora el resto del público? Las ferias de ornitología como las ya consolidadas FIO o MADBird hacen una gran labor divulgativa a este respecto, y ahora Castilla y León también puede presumir de tener su propia feria: Ornitocyl.

El debut de Ornitocyl tuvo lugar en La Cañada (Ávila) el fin de semana del 25 al 27 de mayo. Las instalaciones estaban situadas en una amplia explanada a las afueras del pueblo. La carpa principal albergaba una zona dedicada al arte relacionado con la naturaleza que contaba con una exposición fotográfica , algunas esculturas de metal y varios stands de fotografías y pinturas de fauna, así como algunos artesanía, entre los que llamaba la atención uno dedicado a artículos elaborados con astas de ciervo. Nótese que estos artesanos no matan al ciervo para obtener su materia prima, sino que recogen las astas en la época de desmogue, cuando los ciervos las mudan.
En el lado opuesto y ocupando un espacio algo más amplio, encontramos stands de diversas asociaciones que se dedican a la recuperación de la fauna (Grefa y Brinzal), el Proyecto Dhadim, el Colectivo Campoazálvaro, la SEO no podía faltar, y por supuesto algunas instituciones locales o regionales para dar a conocer la naturaleza de su zona, como El Barraco, Madrigal de las Altas Torres o Doñana.

Por último, Ornitocyl ofrecía también un espacio para conferencias –muchas, de diversos e interesantes temas y que se sucedían con agilidad- , que dio algún problema inicialmente. Al ser la carpa de plástico blanco, la “sala” recibía demasiada luz, dificultando la visibilidad de las imágenes proyectadas. Siempre he pensado que las primeras veces (como es el caso de esta feria) sirven para dar el primer paso en un proyecto y sobre todo para detectar qué cosillas hay que mejorar para la siguiente vez. Es un lujo que los responsables de Ornitocyl sean aún más optimistas y ver que ante esa adversidad se crecieron, pues no tardaron un año en aportar soluciones: desde traer una televisión para poder proyectar las imágenes de una charla sobre fotografía que, de otra manera habría quedado muy deslucida, a cubrir la pantalla blanca del proyector con una pérgola.
Por supuesto la feria también contaba con una zona dedicada a la óptica, con grandes marcas que permitían probar sus productos, talleres infantiles para los más pequeños, la demostración en directo de cómo crear una escultura a partir de trozos de metal y diversas actividades de observación de aves en algunos enclaves de la provincia, algunos en el entorno de La Cañada y otros algo más retirados como Gredos.

En resumen, Ornitocyl superó su primera edición con nota, desafiando a un tiempo adverso que obligaba a mantener un ojo en el cielo, recibiendo a no pocos visitantes de todas las edades y diversas procedencias (municipios del entorno, Ávila capital y también unos cuantos de la vecina Madrid), y ofreciendo un amplio abanico de actividades en la que propios y ajenos al mundo de la ornitología podían encontrar con qué disfrutar.

Desde estas líneas, mis felicitaciones al equipo que ha trabajado tan duro para hacer que Ornitocyl se materialice y mis mejores deseos para que esta feria siga creciendo. Nos vemos en 2019.

Comparte
Publicado en Blog y etiquetado , , , .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *