Dos cazadores dispararon a un oso pardo. La justicia busca pena para ellos.

Fotografía: Marco Ansón

Tras dos años de lentitud judicial, el Ministerio Público ha solicitado una leve pena de 15 meses de prisión para cada uno de los dos cazadores que dispararon contra un ejemplar de oso pardo (Ursus arctos) durante una actividad cinegética de caza de jabalíes.

El suceso se remonta a 2017, cuando dentro del Parque Natural Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina se llevó a cabo una de las típicas actividades letales que se permiten en los espacios naturales protegidos españoles. En una cacería de jabalíes dentro de dicho parque natural, dos cazadores de 66 y 42 años respectivamente, dispararon abiertamente contra un ejemplar de oso pardo que habitaba en este declarado espacio protegido.

Recientemente, se ha pedido la pena de 15 meses de prisión, la cual seguramente evadirán ambos acusados, y la prohición de cuatro años para la realización de la actividad cinegética.

Tras ser disparado el animal protegido, la Guardia Civil especializada en el seguimiento de rastros de sangre recogió muestras y comenzó la búsqueda del ejemplar de oso. Las muestras de sangre recogidas fueron mandadas a analizar al Servicio Veterinario de Genética Molecular de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona.  Los cazadores, de iniciales M.A.Z. y J.M.G. se excusan diciendo que el primero intentó matar a un jabalí y el segundo a un lobo, especie perseguida con ahinco por los cazadores españoles. A pesar de que el resultado del análisis científico dio positivo en que el oso fue alcanzado, herido y dejó muestras de sangre, ambos cazadores continúan defendiendose con su versión, a pesar de que el ejemplar de oso pardo, una hembra según el analisis de sangre, estaba allí.

Aunque el objetivo de los espacios declarados parques naturales es preservar la singularidad biológica y paisajística del espacio garantizando su protección, es un mal cotidiano el hecho de que prime el el uso y disfrute por parte de sectores poblacionales o diferentes hobbies por encima de este criterio.

Y así continúa sucediéndose el goteo de fauna protegida disparada por los practicantes del hobby cinegético, declarados expertos en vida salvaje para posteriormente decir confundir un oso con un lobo o un jabalí. Pagando los platos rotos el resto de ciudadanos y por supuesto la biodiversidad ibérica.

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